Pasa la Navidad, que ha dejado nuestra cuenta corriente temblando, y nos encerramos bajo nuestras mantas, en unos días breves y grises. Comemos aún los restos de las cenas de las fiestas, que llegan a oler peor que los calcetines después de una maratón en agosto. Pero aguantamos, todo sea por ahorrar. ¿Y para qué? Para gastarlo en toda la serie de eventos que surgen como setas cuando hace buen tiempo: BAFF, Sonar, Primavera Sound, FIB, ... Por no hablar de las rebajas de Julio. Pero eso ya cae fuera de la Primavera.
07 junio 2006
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